Estimados compañeros:
La candidatura de Barcelona a ser la sede de la Agencia Europea del Medicamento parecía, ya hace semanas, más muerta que viva, aunque la ministra se haya esmerado en plantar buena cara y seguir hasta el final (que es su obligación, por cierto).
Al igual que los logros y éxitos tienen multitud de progenitores, este tipo de fracasos quedará huérfano mientras sus potenciales padres adoptivos se tiran los trastos a la cabeza y los holandeses recogen, orgullosos y fríos ellos, los frutos de nuestro particular desaguisado.
Por cierto ¿Quién puede decir ahora que Málaga no hubiera tenido más posibilidades? Es igual, ya sería hablar por hablar.