Miércoles 16 Octubre 2019

 facebook  twitter  instagram 

Notas de Prensa

CABSMMA

El Sindicato Médico de Málaga y Basta ya Málaga quieren hacer una denuncia clara y contundente contra los gestores del Servicio Andaluz de Salud y los responsables de la sanidad pública de la Junta de Andalucía que han llamado en las últimas horas “mentirosos” a los responsables del Colegio Oficial de Médicos de Málaga, concretamente a su presidente Juan José Sánchez Luque, por pedir medidas de mejora en la seguridad de los médicos en los centros de salud y hospitales. Aduciendo que ya existen.

El Sindicato Médico Málaga y Basta ya no tienen otra forma que calificar de escandalosamente ignominiosa y de atentado contra la verdad la respuesta a una institución tan altamente diplomática como el Colegio Oficial de Médicos y que simplemente ha afirmado algo comprobable a los ojos de cualquier malagueño: que faltan vigilantes de seguridad en un porcentaje altísimo en los centros de salud de la provincia, que no hay cámaras de seguridad en muchos espacios de los centros sanitarios, que no hay arcos de seguridad en estos centros, ningún tipo de control en muchos de ellos para las entradas y salidas y que las sanciones por agredir a un médico siguen siendo leves para hechos como los ocurridos hace pocas horas en el Hospital Clínico de Málaga contra un compañero médico (agresión física y verbal).

Ambas agrupaciones recuerdan que los gestores del SAS en Sevilla firman contratos programa con los hospitales andaluces en los que le piden que cuiden la seguridad de los pacientes y usuarios, pero no la de sus médicos. Otra realidad fácilmente contrastable.

El SMM y Basta ya han manifestado estar hartos de denunciar esto que saben todos los médicos de la provincia mientras ve como están altamente custodiados los juzgados públicos, oficinas administrativas (véase el llamado antes Edificio Negro), despachos políticos o bibliotecas por poner ejemplos claros, donde la conflictividad no tiene nada que ver con nuestros espacios de trabajo (Málaga ya es la provincia andaluza con más agresiones en 2018). Espacios de trabajo donde estamos sufriendo agresiones por usuarios que a menudo piden una atención más rápida, que no le podemos dar por falta de personal (cosa evidentemente que no justifica la agresión, pero echa leña al fuego).