Costa del Sol Occidental

En la primera sesión del Consejo de Ministros tras las vacaciones, este pasado martes, el Gobierno aprobó el Proyecto de Ley que supone la primera parte de lo que va a acabar siendo la Reforma del Sistema de Pensiones en España, un proyecto que espera sacar adelante antes de final de año. Podemos resumir este primer paquete en los siguientes puntos:

Se fijará un nuevo marco estable de revalorización de las pensiones. El nuevo mecanismo prevé que el 1 de enero de cada año se incrementarán las pensiones de acuerdo con la IPC anual registrado en el año anterior. En el caso de que sea negativo, la cuantía de las pensiones quedará inalterada. Esta medida está bien para los facultativos que ya están disfrutando de su jubilación, además de ser lo lógico, para no perder año tras año poder adquisitivo. Los pensionistas de Clases Pasivas tendrán la misma regulación en este aspecto.

Se incorporan diversas medidas dirigidas a acercar la edad real a la edad legal de jubilación. Por ello, se revisarán la jubilación anticipada voluntaria (penalizándola) como la jubilación demorada (se supone que con ventajas).  A saber:

Respecto a la jubilación anticipada voluntaria, los coeficientes reductores trimestrales pasan a ser mensuales para dar más “flexibilidad” y se supone que con un tratamiento más favorable a las carreras de cotización más largas. Pero al adelantar 2 años la edad de jubilación la pérdida pasaría del 16% actual hasta el 21%. Estos coeficientes reductores se aplicarán, además, sobre la cuantía de la pensión final y no sobre la base reguladora de la misma, como hasta ahora. Así perjudicarán más a la mayoría de los médicos, que cotizan por la base máxima. Estas medidas comenzarían a aplicarse en 2024, y aunque habrá un periodo de implantación de 10 años, cabe esperar que muchos médicos se decidan por anticipar su jubilación dentro de los dos próximos años.

En el caso de prolongación de la vida activa con la jubilación demorada, se dejará de cotizar por contingencias comunes, excepto por incapacidad temporal, cuando se cumpla la edad legal de jubilación que corresponda. Y se crean incentivos, a elegir, por cada año de retraso de la jubilación: Un porcentaje adicional del 4% sobre el importe mensual de la pensión, que no servirá si ya se cobra la pensión máxima. O bien una cantidad a tanto alzado en función de la cuantía de la pensión y premiando las carreras de cotización más largas. El famoso “cheque” de 12.000 euros, de los que Hacienda se llevará entre un 20 y un 40%. O bien, una combinación de ambas opciones. Es decir: que la única “ventaja” de prolongar la vida activa sería estar cobrando durante ese tiempo el sueldo en lugar de la pensión, y poco más.

Derogación del coeficiente o factor de sostenibilidad y la creación de un “nuevo mecanismo” de equidad intergeneracional. Puede que se trate de una modificación necesaria dado el aumento paulatino de la esperanza de vida de los trabajadores, pero si no lo explican mejor en el desarrollo de la Ley tiene pinta de que se va a quedar en un cambio de nomenclatura y poco más. Al menos el factor de sostenibilidad estaba suspendido desde 2013.

Por lo demás, el resto de medidas adoptadas en la anterior reforma siguen estando vigentes. El año que viene la edad legal de jubilación subirá a 66 años y 2 meses. Y así hasta 2027, donde ya estará en los 67, salvo para los que tengan 38 años y medio cotizados, que la mantendrán en 65 todo este tiempo. Los que tengan al menos 35 años cotizados podrán optar a adelantar su edad de jubilación hasta en dos años con las mismas penalizaciones que hasta ahora, al menos hasta 2024.

Ante todo esto ¿Qué proponemos? Entre otras cosas...

Declarar la Medicina y profesiones sanitarias como profesiones de riesgo, permitiendo un retiro anticipado sin penalizaciones como ocurre en otros grupos de empleados públicos. En concreto que se nos permita jubilarnos con 60 años y 30 años cotizados, y que se reconozca de verdad la responsabilidad y penosidad de nuestro trabajo.

Computar las guardias trabajadas como tiempo de cotización. Ya tenemos el tope de la Base de cotización y el tope de la pensión máxima muy por debajo de aquella; al menos se debería adecuar las horas trabajadas (ya sea de jornada ordinaria como de complementaria) a los días cotizados. Un médico que apenas llegue a los 30 años de cotización, con las horas de guardia podría fácilmente llegar a los 40 años cotizados, con lo que se podría beneficiar de alguna de las escasas ventajas de esta reforma.