Miércoles 13 Noviembre 2019

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Responsables de dispositivos de atención primaria se enfrentaron al SAS en 1993 y presentaron su renuncia

SUR1Fuente: diariosur.es

Los problemas de la atención primaria no son nuevos. Si se consulta la hemeroteca de SUR se comprueba que algunas de las cuestiones que ahora reclaman los médicos de familia y pediatras en huelga ya se pedían hace 25 años, con la salvedad de que entonces la protesta la lideraron directores de centros de salud que, incluso, llegaron a presentar su dimisión en su enfrentamiento con el Servicio Andaluz de Salud (SAS). El conflicto se desencadenó en la primavera de 1993. Una serie de cargos intermedios de atención primaria se plantaron y pusieron de manifiesto a los que mandaban en el SAS y en la Consejería de Salud que más con menos no se podía dar sin que hubiese un deterioro de la calidad asistencial.

El desencadenante de la protesta fueron los recortes presupuestarios y de personal que Salud aplicó en los centros de atención primaria. A mitad del mes de abril de 1993, directores de centros de salud de Málaga y provincia, adjuntos de enfermería y responsables de programas de salud anunciaron que dimitirían en mayo si el SAS no les concedía el personal que consideraban necesario cara a los meses estivales. Las reivindicaciones eran que se mantuviera el cien por cien de las plantillas orgánicas de los centros de salud, que se sustituyera en verano al menos a dos tercios de los profesionales y que se cubrieran al cien por cien las peticiones formuladas por los directores sobre las bajas laborales.


La protesta se llevó a cabo hace 25 años para exigir a la Junta más sustituciones de profesionales en verano


El entonces delegado provincial de Salud, Francisco Cano Bueso, en respuesta a la queja que se le planteó, aseguró que estaba dispuesto a negociar el estado de los centros de salud, pero «sin presiones». Y añadió que la situación económica del SAS no permitía sustituir al cien por cien del personal y apuntó la posibilidad de que los trabajadores cogieran las vacaciones de verano de forma escalonada.

Cano Bueso se reunió con directores de los centros de salud y escuchó sus peticiones, pero no se alcanzó un acuerdo, pese a que se le hizo saber al delegado que la no cobertura de las sustituciones solicitadas traería consigo una merma de la calidad asistencial que se ofrecía a los usuarios y la supresión de programas de salud. Cano, que se comprometió a buscar recursos adicionales para las contrataciones, indicó a los directores deberían conseguir el máximo rendimiento al menor coste.

Como la negociación con el SAS no fructificó, 14 directores de centros de salud presentaron la dimisión de sus cargos el 6 de mayo de 1993. Esa decisión la tomaron los responsables de los centros de Delicias, Carranque, Torremolinos, San Andrés-Torcal, Trinidad, Puerto de la Torre, Albarizas (Marbella), La Palma-La Palmilla, Torrox, Fuengirola-Los Boliches, Fuengirola-Oeste, El Palo, Rincón de la Victoria y Limonar.

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La renuncia en bloque de 14 directores no fue aceptada por el SAS. A ese respecto, el entonces gerente del Servicio Andaluz de Salud, Ignacio Moreno, señaló que los presupuestos de la Consejería de Salud no podían ampliarse para atender la solicitud de más contrataciones de sustituciones de personal en verano. Por su parte, Cano Bueso tildó ser algo irresponsable la postura de los dimisionarios. «Las mejoras se consiguen con el diálogo y una mejor gestión y no montando este tipo de espectáculos», declaró el delegado de Salud.

El final de esta historia de dimisiones fue que los directores de los centros de salud que se plantaron y se enfrentaron con el SAS consiguieron que ese verano hubiese más sustituciones, pero, como explican a este periódico algunos de los que presentaron su renuncia, al año siguiente volvieron los problemas en el periodo estival y no hubo suficiente cobertura de contratos de sustituciones

 

Hola soy médico. Trabajo desde hace dos décadas para la sanidad pública como Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo.  No sé si publicará esta carta, pero por lo menos lo intento.

He revisado entre el asombro y el regocijo las noticias al respecto del bragado maquinista capaz de parar su tren para no poner en peligro potencial a sus ocupantes, al superar el tiempo que de forma continuada podía conducirlo. Digo bragado porque hay que tener valor para exponerse al calvario de investigaciones, expedientes, sanciones y demás presiones que la empresa le va a hacer soportar. Seguro había sido más fácil seguir hasta llegar a su destino, como seguro él mismo y muchos de sus compañeros, ha hecho otras veces, ya que, hasta que pasa, nunca pasa nada, por conducir dos o tres horas más.