Lunes 16 Septiembre 2019

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  • Andalucía

Las farmacias de Andalucía recurrirán las subastas de medicamentos

 

La patronal Ceofa dice que la Junta incumple con este procedimiento la Ley de Contratos del Servicio Público

farmFuente: sevilla.abc.es

La Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacias de Andalucía (Ceofa) presentará un recurso ante la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, al considerar que el particular modelo que funciona en esta comunidad autónoma desde 2012, las denominadas subastas, en las que los laboratorios pujan por convertirse en proveedores del sistema sanitario andaluz, «incumple la nueva Ley de Contratos del Servicio Público».

Así lo ha anunciado el presidente de Ceofa, José Luis Márquez, quien ha recordado que la patronal de oficinas de farmacias «ha alertado desde hace un lustro, de los graves inconvenientes provocados por las subastas». Según precisó, «el principal problema de este sistema, que funciona sólo en Andalucía, son los desabastecimientos, o para ser más precisos, los suministros insuficientes o inadecuados de medicamentos, que conducen inexorablemente a la pérdida de calidad asistencial de los pacientes andaluces».

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Las farmacias andaluzas han tenido escasez de 200 medicamentos genéricos

Según datos de la Consejería de Salud, entre julio de 2016 y junio de 2017, en el 12,5% de las prescripciones de las subastas de las farmacias debieron dispensarse otra marca distinta, fundamentalmente debido al suministro deficiente de los laboratorios adjudicados.

Esto significa que cada día laborable tuvieron que realizarse unas 36.000 sustituciones de medicamentos a los pacientes por abastecimiento deficiente en las boticas andaluzas. Una media de casi diez sustituciones diarias por cada una de las 3.875 farmacias de la comunidad.

La escasa fiabilidad del sistema de subastas andaluz se refleja en que sólo un tercio de las moléculas licitadas son adjudicadas por la Junta por falta de laboratorios importantes interesados en participar. A la vista de los datos aportados por la Consejería de Salud al Parlamento andaluz tres de cada diez medicamentos de las subastas han tenido un suministro inadecuado a lo largo de los diez primeros concursos.

El SAS reconoce que al menos 200 presentaciones seleccionadas no pudieron dispensarse por falta de suministro de los laboratorios. La dudosa eficacia de las subastas se manifiesta, además, en que los niveles de suministro se sitúan históricamente alrededor del 40% y también en el hecho de que hasta 65 presentaciones previamente seleccionadas fueron retiradas una vez iniciado el concurso.

Por este motivo, los farmacéuticos andaluces reclaman a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) un protocolo más exhaustivo de control de calidad de los fármacos que están en el mercado, de manera que cumplan con los criterios establecidos.

«Alarma social»

El presidente de Ceofa advierte de que «hemos detectado una alarma social entre las asociaciones, fundaciones, foros y colectivos de enfermos. Nadie podrá negar que esta circunstancia dificulta la adherencia del tratamiento, deteriora la calidad asistencial y sitúa al paciente como el mayor perjudicado de las subastas», recalcó

Las continuas faltas de suministro, y para que el paciente pueda continuar con su tratamiento, obliga a la farmacia a cambiar el medicamento seleccionado por otra marca. Esto conlleva un cambio de envase, lo que genera confusión e inseguridad, sobre todo en personas mayores, crónicos y polimedicados. Por todo esto, Ceofa demanda de nuevo la supresión de las subastas.

José Luis Márquez avisa que «Europa no intervendrá en las subastas de medicamentos en Andalucía, ya que las leyes nacionales prevalecen a las comunitarias, por lo que no tiene competencias para ello». La medida ha sido avalada, además, hasta en tres ocasiones por el Tribunal Constitucional, reforzando la posición de la Junta que invita a extender la medida a todo el sistema sanitario.

Con todo, la disolución del Parlamento andaluz, con motivo de las elecciones autonómicas el próximo 2 de diciembre, ha supuesto la paralización de todas las proposiciones de ley que estaban en tramitación en la cámara. Entre ellas, el Proyecto de Ley de Garantías y Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía, cuya tramitación parlamentaria comenzó a principios de 2017. El proyecto de Ley tendría que haber dado fundamento legal al sistema de subastas de medicamentos y la utilización de alternativas terapéuticas más eficientes en el ámbito farmacológico.

Seis años de lucha judicial

El Tribunal Constitucional ha avalado en tres ocasiones el mecanismo de subastas que puso en marcha la Junta de Andalucía en el año 2012 para reducir el gasto farmacéutico al entender que no invadía competencias estatales, en contra de lo que expuso en su recurso el Gobierno central. Pero esta sentencia no ha impedido que sigan aflorando las críticas de farmacéuticos y pacientes. El sistema de subastas obliga a los médicos del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a recetar a sus pacientes un principio activo, es decir, el nombre de la molécula que confiere las propiedades terapéuticas.

El farmacéutico deberá dispensar la marca del laboratorio que haya ganado la puja pública (y ningún otro) tras haber ofertado precios por debajo de los fijados por el Ministerio de Sanidad. Es decir, tiene que dispensar el más barato de entre todos los productos que tienen la misma composición en el mercado. La Junta esgrime razones económicas para justificar este sistema y cifra en 413 millones el dinero ahorrado.

Sin embargo, profesionales y usuarios insisten en que el sistema de subastas andaluz no es beneficioso para los pacientes porque supone un suministro inadecuado de medicamentos. La propia Consejería de Salud ha reconocido que ha sancionado con más de 17 millones de euros a varios laboratorios por el desabastecimiento de farmacias de la comunidad.

Este sistema, además, afecta de lleno a la gestión del ejecutivo de Susana Díaz, ya que tiene como efecto directo la restricción de la capacidad de elección de los pacientes/farmacéuticos, dado que, frente a la amplia selección de medicamentos disponibles en el resto de España, en Andalucía sólo pueden dispensarse los medicamentos adjudicatarios de la subasta.

La restricción vulnera los principios de equidad y de unidad de mercado y podría derivar en que la presentación ganadora de la subasta genere reacciones adversas. Por ejemplo, pacientes sensibles a determinados excipientes, como celiacos, que se vean obligados a medicarse con el fármaco adjudicatario.