Martes 22 Junio 2021
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Carta a mis amigos lectores

 

Queridos amigos:

No sé cómo agradeceros el interés que os habéis tomado por mi persona y por la inexplicable situación a que se llega en este país cuando un ciudadano recrimina a un presunto delincuente

Mi carta al bloguero que atacaba a las enfermeras del Hospital Clínico y mostraba lo que decía ser un cadáver ha tenido el efecto que yo busqué: abrir un debate sobre las vejaciones que a diario sufren los sanitarios.

No lo escribí sin pensar. Antes de escribirlo tuve la prudencia de ver el vídeo de este muchacho, de leer a unas cuantas enfermeras relatar su impresión sobre lo que afirma, y, lo más importante, enterarme de primera mano sobre cuál era ya la postura oficial del Servicio Andaluz de Salud. Afortunadamente, tras una década en la gestión sanitaria andaluza y casi cuatro años en redes sociales, dispongo de algunos contactos para saber lo que puedo o no puedo decir en estos casos.

Antes de publicar nada, yo ya sabía que el comportamiento de este joven estaba en la Fiscalía. Dispongo del Wasap donde me lo dicen. Por eso andaba yo sobre terreno firme: mi indignación (y la de casi todos los sanitarios de España) coincidía, en este caso, con la de las autoridades sanitarias andaluzas. Y, según sabemos desde ayer, también con la indignación del Fiscal, que ha visto indicios de delito.

Putear en público a una institución sanitaria y a un colectivo de profesionales no debería tolerarlo una sociedad con un mínimo de valores. Y si eso me lleva a una pasajera censura en el Facebook, bienvenida sea.

Me consta –porque así me lo ha dicho el individuo del vídeo– que el mes de censura se lo debo a él y a sus amigos de redes. Sí. Durante casi una hora, tras mi escrito en Facebook, este joven se puso en contacto conmigo por privado. Mantuvimos un sabroso diálogo que tengo guardado en mi móvil: un largo diálogo que transcribiré cuando lo estime oportuno, y que si no lo hago ahora es para no perjudicar más al pobre muchacho en el lío judicial que se ha buscado. Pero vamos. Una cosa quedó clara entre nosotros. Esto me dijo:

<<Pues ahora aré un vidio contra usted y tanbien lo denunciaré. Se te va a echar encima media España>>. (Palabras textuales).

Un ratito después de estas faltas de ortografía, desapareció mi artículo de Facebook y me comunicaron el castigo. Pero el individuo llevaba razón en una cosa: media España se me ha echado encima para felicitarme.

Me enorgullezco de la llamada de teléfono del Gerente del Hospital Clínico de Málaga, don José Antonio Ortega, dándome las gracias en nombre de los 4500 trabajadores de su Hospital. Nunca lo olvidaré.

Me enorgullezco del Wasap que me ha enviado el Gerente del Servicio Andaluz de Salud, don Miguel Ángel Guzmán, agradeciéndome la defensa de los trabajadores sanitarios de Andalucía. Nunca lo olvidaré.

Me enorgullezco de mi director de Distrito, don Enrique Vargas López, por sus públicas palabras de apoyo. Nunca lo olvidaré.

Me enorgullezco de mis compañeros del Centro de Salud, que están conmigo. Nunca lo olvidaré.

Me enorgullezco de los miles de sanitarios y particulares de toda España que han saturado mi móvil de mensajes de apoyo. Nunca lo olvidaré.

Y me enorgullezco de los cientos de lectores que, para que mi voz siga teniendo algún eco en las redes sociales, se han tomado la molestia de crear en Facebook una página de “Seguidores del doctor Jiménez Muñoz”. Eso tampoco lo olvidaré.

Suerte al imputado, y gracias a todos vosotros.

Fuerte abrazo.

Juan Manuel Jiménez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.